Es muy triste tener que ponerse los cascos para no oírle, pero me gustaría también poder poner un muro para no tener que verle también la cara. Encima se cree gracioso, cuando realmente es un puto friki. Un lisssto que va de listo pero no tiene la más mínima capacidad de relacionarse con nadie.
Hoy ha venido AS, que ha sido padre. Preciosa paternidad, pero ya hablaré de esto y sus influencias en los hombres. El caso es que hasta que no se ha ido todo el mundo, él no se ha levantado a saludarle. Sus problemas sociales se traducen en que se lleva mal con todo el mundo. Sin ir más lejos, el otro día vino a comer con nosotros y dijo que C no debería venir porque es “del otro bando”, del “bando” que nos da curro. ¡Pero qué triste eres chaval!
Me imagino que de pequeño sería de los que les putean en el colegio, y ahora, por ser amigo de quien es, se cree en posición de ordenar y de que los demás debemos obedecer sin rechistar. Sería la persona más feliz si mañana dijese que se va de empresa, o de país, o que se va a la mierda. No soy una persona que se lleve mal con la gente, de hecho me gusta llevarme bien con todo el mundo, pero es que él saca lo peor de mi. ¿Y sabéis que es lo peor? Que de nuevo me toca trabajar con él, o lo que para él sería más correcto: Trabajar para él.
Quizá parezca que es lo típico, que como todo el mundo, se queja de su jefe, o de algún compañero, pero esto es distinto. Yo hago mi trabajo, pero no tengo la necesidad de tener el pie de nadie en mi nuca. No, no tengo porqué aguantar mierdas de este tipo. Qué diferencia trabajar con uno que con otro. Mírale, intentando hacer gracias con A para que ella se ría, intentando parecer interesante, y sin embargo lo que está es lamiéndole el culo todo el rato a quien todos sabemos.