Segundos

Yo sabía que estaba pues su coche ya estaba aparcado cuando he llegado. Unos pocos segundos y nuestras miradas se han cruzado. En la mía, cierto nerviosismo. En la suya, indiferencia. Un ligero buenos días y durante unos segundos, hasta la llegada de un nuevo compañero, nuestros cuerpos se han mantenido únicos en el mismo recinto, compartiendo un espacio común, pero alejados.

La magia que desprende es como una montaña rusa, tan pronto te impacta de pleno como pasas las horas enteras sin notar su presencia. Pero sé que está alli, de espaldas a mí. La oigo toser y mi paz interior se ve perturbada. ¿Qué poder hacer ante semejante desdicha?

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