Crueldad

En ocasiones, la vida puede ser especialmente cruel. Hoy esa crueldad viene con camisa negra, falda roja y negra entallada hasta la rodilla y botas con tacón alto que dan vértigo.

Esa forma de moverse, de contornearse, sabiendo que la miro. Esa forma de verla cada día sabiendo que nunca pasará nada, y aun más, que ni siquiera nos cruzaremos un par de palabras.

Es cierto que ha habido momentos peores, en los que no me la conseguía quitar de la cabeza, en los que pensaba en ella tanto dentro como fuera, en los que pasaba las horas pensando dónde estaría y qué estaría haciendo… Ahora al menos consigo no pensar en ella fuera, pero cuando llego y la veo, miles de imágenes afloran en mi mente, imágenes platónicas, que sé que no  ocurrirán nunca y que se quedan en meros pensamientos y divagaciones.

No quiero encontrar culpables, pero gran parte de culpa de mi actual situación la tiene ella, por volverme tan sumamente loco y por alterar cada día mi malogrado estado espiritual que tanto me cuesta conseguir al levantarme.

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